Algunas nociones básicas sobre eficiencia energética para los hogares

La eficiencia energética preocupa cada vez más. De ella depende una parte considerable de los gastos de energía y, por tanto, también de los económicos. No en vano, los profesionales del sector alertan de que un conjunto de medidas puede reducir hasta un 50% el consumo de energía, así como las emisiones de CO2.

Pero, ¿cómo conseguirlo? «Hay tres niveles de actuación: los hábitos de consumo adecuados; el buen estado o renovación de las instalaciones térmicas; y las acciones en la envolvente térmica de los edificios», explica Ramón Silva, experto responsable de eficiencia energética que impartió la semana pasada en Logroño un seminario sobre distintos aspectos del nuevo Registro Electrónico de Certificados de Eficiencia Energética.

Empezando por lo más sencillo y accesible para los hogares estarían los buenos hábitos de consumo. «Se debe ser cuidadoso, no dejarse las luces dadas; controlar que la temperatura de la calefacción no sea excesivamente alta; utilizar bombillas led o de bajo consumo… Otra cosa a vigilar son los aparatos en ‘stand by’, cuando se quedan apagados con una luz. Parece que no consumen -solo gastan el 15 por ciento de su consumo normal- pero como están enchufados las 24 horas acaba siendo más relevante de lo que parece. Si todo esto se lleva a cabo, hablamos de un ahorro de energía de entre el 10 y el 15 por ciento», subraya Silva.

El siguiente paso serían las instalaciones térmicas. «Es fundamental un buen mantenimiento, un control anual de las calderas y renovar las que sean muy antiguas porque están gastando en exceso; y a la hora de elegir el sistema es básico el clima de la zona», apunta el experto. Así, para regiones frías se recomienda la caldera de condensación de gas, cuyo coste oscila entre los mil y dos mil euros, dependiendo de la vivienda; el retorno de dicha inversión se lograría a los cinco años, aproximadamente, y el ahorro energético se cifra entre el 10 y el 15 por ciento. En lugares más templados, donde el consumo de frío y calor es equilibrado, una opción interesante, según Silva, serían las bombas eléctricas de calor y frío.

Por último habría que abordar la envolvente térmica de los edificios, que es la que exige mayor inversión económica. «El aislamiento de las paredes tiene mucho que decir en la eficiencia energética. Puede hacerse en el exterior -renovando las paredes exteriores y la cubierta- que superarían los 10.000 euros y tiene una amortización más larga. Otra posibilidad más sencilla y más económica -1.500 o 2.000 euros un piso y entre 3.000 y 4.000 un unifamiliar- con un buen retorno de la inversión, es el insuflado de las paredes. También es una buena solución, aunque exige esfuerzo económico, la sustitución de las ventanas mal aisladas por otras que tengan un marco con rotura del puente térmico adecuada». Con todas las medidas el ahorro energético es considerable y podría llegar el 50 por ciento, aunque con cautela. «Los porcentajes no se pueden sumar porque cada vez la base sobre la que se ahorra es menor», concluye Ramón Silva.

Fuente: Elcorreo.com
Foto: El Mundo (Ahorro energético | Dario Sabljak)